Canon EOS R6 Mark II
El Dual Pixel CMOS AF II es el sistema más constante enganchando el ojo, y los tonos de piel de Canon siguen siendo la referencia que el resto intenta imitar. 24 megapíxeles bastan de sobra para retrato, incluso recortando.
El retrato es la disciplina donde el autofoco decide más fotos. Una imagen con el ojo ligeramente desenfocado a f/1.4 no se recupera en el revelado, y a esas aperturas el margen es de centímetros. Por eso la detección de ojo y su constancia pesan más aquí que en ninguna otra categoría.
El segundo factor es el tono de piel: la ciencia de color de cada marca produce archivos distintos nada más salir de la cámara, y trabajar con una base que ya te gusta ahorra mucho tiempo de edición. El tercero es la óptica, porque el desenfoque lo dibuja el objetivo, no el cuerpo.
Que enganche el ojo y no lo suelte cuando el sujeto se gira, mira hacia abajo o lleva gafas.
Más megapíxeles permiten recortar del plano medio al primer plano sin perder calidad de impresión.
El color directo de cámara marca el punto de partida del revelado.
Un buen 85 mm o 70-200 f/2.8 hace más por un retrato que cualquier cuerpo.
El Dual Pixel CMOS AF II es el sistema más constante enganchando el ojo, y los tonos de piel de Canon siguen siendo la referencia que el resto intenta imitar. 24 megapíxeles bastan de sobra para retrato, incluso recortando.
Los 33 megapíxeles permiten encuadrar un plano medio y sacar de ahí un primer plano imprimible. El Real-time Eye AF está a un paso de Canon y el catálogo de ópticas de retrato, entre nativas y terceros, es el más amplio que existe.
A 135 y 200 mm comprime la perspectiva y separa al sujeto del fondo como no lo hace ningún zoom estándar. Once hojas de diafragma dibujan un desenfoque redondo y limpio, y es el 70-200 más ligero del mercado.
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Entre 85 y 135 mm en full frame (55 a 90 mm en APS-C). Por debajo de 50 mm empiezan a deformarse los rasgos si te acercas; por encima de 200 mm necesitas mucha distancia de trabajo.
f/2.8 en un teleobjetivo produce un desenfoque muy comparable al de un f/1.4 corto, con la ventaja de un margen de enfoque menos crítico. f/1.4 tiene sentido sobre todo en interiores oscuros.
Importa como punto de partida. Con revelado RAW se puede llegar a resultados equivalentes, pero si trabajas con volumen alto de imágenes, empezar de un color que ya te gusta ahorra horas por sesión.